El director de la alucinógena ‘All jacked up and full of worms’ revalida su apuesta con ‘Anything that moves’, una suerte de neogiallo rodado en Chicago que rehúye felizmente de lo heteronormativo, a medio camino entre la comedia psicosexual de Gregg Araki, las atmósferas de Nicolas Roeg y las deudas para con el cine de Brian de Palma, con espíritu DIY y una fotografía febril en Super16mm que da al conjunto una factura de alegre porno setentero (en su reparto, además, las legendarias Nina Hartley y Ginger Lynn). Más sexo que sangre para gente de mente abierta y desprejuiciada, el público nicho de esta refrescante y voyeurística producción con el sello Vinegar Syndrome.




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