Grotesco kaiju eiga (surrealista sólo en apariencia), pervertido de no pocos insertos pink, penes protésicos de ascendencia monstruosa, onomatopeyas redundantes y números musicales de indudable raigambre näif (vagamente trabajados en la mayoría de los casos), ‘Underwater love’ de Shinji Imaoka trata constantemente de equilibrar su incuestionable superioridad formal (fotografía de Christopher Doyle, música de Stereo Total), con un argumento a duras penas definido por la repetición sistemática de running gags (sólo parcialmente inspirados), sexo paródico y coreografías de perfil bajo, mientras trata de buscar, con poco éxito, la aprobación de aquél que paga las entradas, en último término, su complicidad.

A cambio se ofrece un producto entusiasta pero desposeído de estilo, a medio camino entre la cinta de culto y el bizarrismo impostado (y vaya si se nota) que apenas si puede sostenerse, empáticamente, por la grata simpatía que rezuma, sonrisa en ristre, su protagonista femenina: Mutsuo Yoshioka, una habitual del softcore japonés (por ejemplo, en ‘Ero kowai kwaidan’, ‘Passions of a private secretary, ‘The secret female ninja’), en su segunda colaboración con Shinji Imaoka tras la comedia surrealista (y también erótica), ‘Uncle’s Paradise’, impagable en esta versión cómica de sí misma: único clavo al que puede agarrarse el espectador menos influenciable para soportar el tedio ingobernable que producen alguno de los pasajes centrales de los que se nutre la película, por ejemplo: la ominosa búsqueda, a lo largo y ancho de un bosque feérico aparentemente salido del universo Apichatpong, de una “perla anal” (sic) especialmente habilitada para tonificar la virilidad perdida del hombre-tortuga. Solo apta para curiosos.

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